"Vas a morir. Te metere un tiro entre ceja y ceja."
Y el Conejo Blanco susurro "Para matar a alguien se necesita mucha fuerza, Alicia. Cosa de la que tu careces"
"¡Tonterias!"
"Si tu lo dices..." El Conejo Blanco se encogio de hombros. "¿Te lo demuestro?"
Y la desconcertada Alicia, vio como su mano cobraba vida ajena de toda su voluntad. Como apoyaba la pistola contra la nuca y se volaba la cabeza.
De Alicia solo quedaron los sesos y litros y litros de sangre estropeando las flores del jardin.
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